Es la situación más común y también la más cara cuando falla. Los planos de una instalación industrial envejecen con cada modificación, ampliación o reparación que no se documenta: llega un momento en que el papel dice una cosa y la planta es otra. Antes de intervenir, lo que importa no es lo que dice el plano sino lo que hay realmente en campo, y eso solo lo confirma un levantamiento del estado actual. Muchos clientes nos llaman seguros de tener todo documentado y se sorprenden de cuánto había cambiado su planta. Si tus planos de verdad están al día y verificados, te lo diremos; si no, mejor saberlo antes de que lo descubra el contratista.
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